“El fallecimiento del Papa Francisco durante la Pascua, un momento en el que el mundo centra su atención en la renovación y la resurrección, es como un recordatorio de Dios de que su misión en este mundo se completó. El Papa Francisco caminó entre nosotros con gracia, sanando no solo con sus palabras, sino también con su presencia y con su amor. El nos mostró que todas las almas son importantes, especialmente las olvidadas, las de “los descartados”.
Como doctor y hombre de fe, siento mucho dolor y consternación por su marcha. Pero además de dolor, siento un fuerte llamado a seguir trabajando, a seguir sirviendo y a amar con la misma compasión que el Papa Francisco dio al mundo con tan genuina sinceridad.”
Doctor Ramon Tallaj