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Dar gracias nos desafia a todos

Mario J. Paredes
Anualmente y por estas fechas, los hombres y mujeres que habitamos esta Nación y los estadounidenses fuera de estas fronteras, nos aprestamos para la celebración del DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS. Es una fiesta nacional y familiar que conmemora y hunde sus raíces históricas en el encuentro que, en Plymouth (Massachusetts) y hacia el año 1621, se dio entre los primeros peregrinos o colonos llegados a estas tierras, procedentes de Inglaterra, y los originales Wanpanoag, nativos de esta Nación, en el que dieron gracias por sus cosechas y compartieron los alimentos. Hoy, después de cuatrocientos años, continuamos celebrando dicho encuentro, reuniéndonos para dar gracias por todos los beneficios recibidos durante el año y, alrededor de la mesa, compartimos un banquete familiar que tiene al pavo como plato principal.

Someramente, aquella es la fecha y acontecimiento que conmemoramos anualmente como nuestra fiesta nacional más importante y que se constituye en el fundamento histórico de esta celebración. Pero, como el mismo nombre lo dice, esta conmemoración tiene también un fundamento antropológico pues dar gracias es un rasgo inherente al modo de ser, de vivir y de obrar el ser humano.

 

ACCIÓN DE GRACIAS que surge en el ser humano cuando – con los sentidos despiertos y abiertos – es capaz de reconocer bondad en la existencia cotidiana, en su entorno, en todo lo que es, tiene y le acontece.

 

Más aun, este rasgo de gratitud, esta capacidad de DAR GRACIAS en el reconocimiento del bien y de lo bueno, como don y regalo de la vida, de los otros y de Dios, es lo que posibilita la felicidad en cada uno de nosotros. Al revés, cuando el ser humano es incapaz de reconocer, percibir y recibir la gratuidad en la vida se inhabilita para ser feliz.

 

Pero “DAR GRACIAS” implica la existencia de razones para hacerlo; supone la existencia de motivos que hagan razonable la ACCION DE GRACIAS. Es decir, damos gracias frente a aquello que es noble y bueno, frente al bien y a las bendiciones de la vida. Dicho de otra manera, no es humano, ni inteligente ni razonable DAR GRACIAS sin motivos, es decir, cuando es difícil reconocer o no existen la bondad o el bien ni en nuestra existencia ni en la ajena.

 

Por ello, esta celebración, para que no se convierta en una farsa anual, en un hecho mecánico y cínico, en una tradición más, vaciada de sentido, verdad y significado, en una inercia nacional, nos empuja a todos a descubrir motivos para DAR GRACIAS, a preguntarnos qué razón y sentido tiene DAR GRACIAS en el mundo, en la sociedad y en el seno de nuestras familias actualmente. Urge que nos preguntemos sobre las razones y motivos que hacen válida esta celebración. Que nos preguntemos por qué agradecemos este año y cada año y por qué motivos agradecemos.

 

Nuestra realidad, coyuntura y cotidianidad actual está circundada de dificultades, unas de ámbito mundial como las que va dejando la pandemia por todas partes y en todas las áreas de la vida y otras de índole social o familiar. Son muchos los conflictos internacionales, nacionales, sociales, familiares y personales que nos afligen. Son muchas las injusticias e inequidades que nos circundan. Son muchas las violencias y muertes que nos rodean y muchos los egoísmos, competencias, divisiones y muros que hay dentro de nuestros corazones y en nuestras relaciones interpersonales y sociales; egoísmos que impiden la construcción de un mundo mejor que éste en el que nos correspondió vivir.

 

 

Por eso, también, el DIA DE ACCION DE GRACIAS, además de contribuir a que nos preguntemos por la verdad y sentido de esta celebración, nos empuja a todos a construir una mejor existencia personal que la que vivimos y una mejor sociedad que ésta en la que transcurren nuestras vidas. Es decir, el DIA DE ACCION DE GRACIAS, nos interpela y desafía, a todos, a construir vidas, familias, sociedad y mundo que hagan válida y razonable nuestra ACCION DE GRACIAS, nuestra gratitud personal y familiar y nuestra hermosa celebración anual. Nuestra celebración anual nos compromete a construir espacios de vida abundante, relaciones y realidades que ameriten DAR GRACIAS.

 

Entonces, invito a todos a que respetemos y hagamos memoria de los fundamentos históricos de nuestra vida personal, familiar, social y nacional. Invito a todos a que seamos capaces de descubrir motivos, no sólo anuales sino cotidianos, para vivir agradecidos y ser felices, pero, sobre todo, invito a todos a que vayamos construyendo, con nuestros hechos y palabras, con nuestras actitudes y aptitudes, motivos para vivir en permanente ACCION DE GRACIAS, para que esta fiesta anual que nos congrega y anima, valga la pena y recobre su original sentido y significado.

 

 

Mario J. Paredes, presidente ejecutivo de SOMOS Community Care, una red de 2,500 médicos independientes —en su mayoría, primarios— que atienden a casi un millón de los pacientes más vulnerables del Medicaid de la Ciudad de Nueva York.