La celebración del DÍA DE ACCION DE GRACIAS, ha permanecido a través de la historia de los Estados Unidos, pero nos exige - si es que queremos conservar su valor, verdad, sentido y significado – que, cada año, evaluemos los motivos personales, familiares y nacionales que tenemos para agradecer, para dar gracias.
Vivimos tiempos de grandes retos sociales, de incertidumbre, de exacerbación de todas nuestras dificultades y de problematización de todos los aspectos que – hasta hoy - nos constituyen e identifican como nación líder del mundo y ejemplo de valores políticos como la democracia.
El racismo estructural, la intolerancia y la discriminación, las políticas y el sentimiento anti-inmigratorio, la crisis de la atención y de políticas para la salud pública especialmente en temas mentales y de adicción, la violencia armada y la seguridad ciudadana, la inequidad económica, la deuda pública y los consecuentes presupuestos deficitarios, los retos en el mercado laboral y la insuficiente oferta en el empleo, la inflación, los riesgos que supone el cambio climático y los geopolíticos y de competencia global son problemas que a todos nos preocupan.
Las grandes masas de población viviendo a la sombra o en el limbo político y judicial, la pérdida de pesos y contrapesos en los poderes que constituyen el sistema democrático, el creciente atropello de derechos humanos y ciudadanos, etc., son grandes problemas, complejos y multifacéticos, desafíos que hacen que – especialmente en este DIA DE ACCION DE GRACIAS, 2025 - nos preguntemos por las verdaderas razones que tenemos para agradecer.
Para la solución de tantos males y de tanto desasosiego e incertidumbre social, la urgencia de políticas rigurosas de justicia e igualdad social, de inversión social en comunidades históricamente marginadas, de reforma migratoria integral y humana, de reformas electorales, de reformas legales e inversión en salud, de leyes para el control de armas, de reformas fiscales, de inversión en energías renovables, política exterior coherente, etc., nos reta a todos los que conformamos esta gran nación norteamericana.
Porque la solución a los graves problemas que enfrentamos, en el presente y para el futuro próximo de esta nación, exige la capacidad de construir consensos políticos, por parte de todos los líderes sociales, de todas las áreas, y una voluntad unida de toda la sociedad. Desafío difícil de superar si tomamos en cuenta la grave polarización que – en todos los sectores – padecemos.
Entonces, el DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS es un pilar de la cultura estadounidense, un feriado nacional que entrelaza la tradición, la gratitud, la reunión familiar, el consumismo y la caridad. Esta celebración sigue siendo un momento fundamental para la sociedad norteamericana, que – ojalá - refleje tanto sus valores de unión y generosidad como las complejidades de su pasado y, especialmente, de su presente.
¿Por qué agradecemos? ¿Qué tenemos para agradecer? Porque agradecer es mucho más que una fecha o una cena familiar. Agradecer es una experiencia humana cotidiana que comporta valores humanos fundamentales como dialogar, escuchar, ser capaces de solidaridad, de acogida, de misericordia, de respeto, de tolerancia, de perdón para la paz y la vida abundante de todos. En fin, la gratitud nos compromete a todos a construir, permanentemente, motivos reales para agradecer, para dar gracias.