Por lo que ignorar la importancia de las vacaciones y del descanso puede traer serias y graves consecuencias en el desarrollo de la vida del ser humano y de la convivencia y progreso social.
Más importante y más relevancia cobra el tema de las vacaciones en una sociedad y en mundo en el que múltiples factores atentan contra la experiencia del descanso.
Nuestra sociedad, empujada por los avances tecnológicos, en permanente frenesí debido a la competencia y a las altas expectativas sociales que deben ser cubiertas y cumplidas, dificulta progresivamente la posibilidad del descanso de las personas.
Cada vez más nuestra vida personal y nuestra convivencia social ocurre mayoritariamente en ambientes urbanos y en megaciudades que no duermen. Vivimos con un acelerado ritmo de vida 24/7, en medio de una permanente agitación y estimulación constante debido a la hiperconexión, a la sobrecarga de información y al desenfreno en las telecomunicaciones.
Todo lo cual convierte al “estrés” en una pandemia por la imposibilidad creciente de respetar nuestros ritmos biológicos humanos, sumado al consumo de estimulantes, a la alimentación inadecuada, al sedentarismo, a la experiencia laboral con horarios irregulares y en ambientes incómodos, a la ansiedad, a la depresión, etc.
La combinación de estos y otros factores en esta sociedad de altísima demanda, de enorme competencia y de conectividad imparable y permanente, desafían la urgente necesidad que tiene todo ser humano, especialmente el ser humano de nuestra sociedad y de nuestros días, de lograr un descanso que nos repare, nos dignifique y nos humanice.
Nuestra coyuntura histórica y social está marcada, especialmente, por la incertidumbre. Vivimos un momento sin certezas políticas, económicas, laborales, migratorias, etc. Por lo que las vacaciones y el debido descanso nos invitan, además, a la introspección, al silencio, a viajar al interior de nosotros mismos para encontrar paz y reconciliación con los demás y con el entorno y para superar las frustraciones con las que el diario vivir, con su inseguridad, vacilaciones y sospechas nos agobia.
Los invito a todos a vivir este periodo de vacaciones mediante un descanso creativo y productivo. Que este periodo del verano y del año sea para, quienes tomen vacaciones, un momento de encuentro con lo mejor de nosotros mismos y de los demás, para descubrir certezas y construir esperanza en el presente y hacia el futuro personal, familiar y social.